“Me gustas cuando te sonrojas…”

Estábamos sentados en el lago de un parque antiguo, de sauces ancestrales que bañaban las puntas de sus largas ramas en el agua dulce del lugar. Él agarro una piedrita chatita de entre medio de otro montón, y le dijo:

        -Mira lo que hago…- y tiro la piedra al agua, haciendo que dé varios saltos hasta sumergirse en lo profundo del lago- …Cuando hago eso me acuerdo de vos…-

Lo quedé mirando, desconcertada e intrigada. A que venia eso? Me quedé pensando un minuto, para encontrarle algún sentido. Volteo mi cabeza nuevamente en busca de una razón. Él, sin que me percatara, había quedo en un transe viendo mis ojos chocolate reflejados por sol que se espejaba en el agua. Cuando me sentí vencida a su comentario pregunté:

         -A que te refieres? En que me parezco yo al “sapito”?-

Él sonrió, bajo la mirada y produjo un suspiro largo. Y con nervios en el estomago respondió:

       – Eres difícil de encontrar; estás perdida entre un montón de personas que dicen ser así, espontáneas, sencillas y diferente a la vez. A veces eres DURA como una piedra. Los que te conocen un poquito mas ven que tienes una alegría contagiosa, aparentas despreocupación y tranquilidad; pero en realidad “hay que dar varios saltos para luego poder sumergirse en vos”… y es hermoso lo que uno descubre al llegar a lo profundo-

Inmediatamente el color carmesí que se produjo en mi rostro, mis mejillas incendiadas y los nervios provocaron que me tapara la cara en un segundo!. Con una sonrisita nerviosa me logro calmar, y, cuando el color volvió a ser blanco con un toque de rosa en mis mejillas y no un “rojo tomate”, le dí un buen puñetazo en el hombro.

      – Hombre!!! Te dije que no me gusta sonrojarme!!! Me lo haces a propósito!!! Ya sé que si…-

Luego de un rato, ambos nos reímos. Tiene una calidad este personaje para sacarme de mi equilibrio y mi orbita que me da mucha gracia. Tal vez por eso debemos ser grandes amigos.

         – Si hubiera tenido a mano un tomate, la metáfora estaría mejor ilustrada, jajaja!. De todos modos, la próxima vez (dijo con media sonrisa)  no te tapes la cara.

       – Por qué no???….

El rió, me abraso y quedamos un segundo mirando el final de la puesta de sol a lo lejos…

       – Porque me gusta cuando te sonrojas…

2 comentarios to ““Me gustas cuando te sonrojas…””

  1. Dedicado a otros amigos… Martín, Gabriel, Emanuel, Angel.. que les place hacer que me ponga como tomate =).. y que no me tape la cara… jajaja

  2. Gabriel Says:

    jajjajaj asi es🙂 tomatito!!!

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